El basurero tecnológico

“Estamos incrementando la basura electrónica”
Ésa es una de las conclusiones más alarmantes, junto con la ausencia de estudios sobre el tema y de políticas medioambientales. Y en ese escenario se confrontan la necesidad de acortar la brecha digital y el peligro de convertirse en una vertedero de computadores. Todo un desafío para una región en vías de desarrollo.
Los detractores de la tecnología, aquellos que celebran no necesitar un computador o los que evitan a toda costa entrar en la onda de la telefonía móvil, encontrarán interesantes las siguientes cifras y, seguramente, les darán más motivos para defender su posición.
Solo en Europa se producen al año entre 5,5 y 7 millones de toneladas de basura electrónica, entre la que se encuentran PC, celulares y televisores, dice la Agencia Europea del Medio Ambiente; estos desperdicios crecen entre 5 y 7 por ciento anual.
En Estados Unidos, por su parte, solo se recicla el 10 por ciento de los computadores y el 2 por ciento de los celulares (de los 130 millones de teléfonos móviles que se dejan de utilizar cada año). La cantidad total de estos residuos superó en el 2005 los 2,6 millones de toneladas, de las cuales solo el 12,5 por ciento siguió un proceso de reciclaje (unas 330.000 toneladas).
La firma investigadora de mercados Gartner Research afirma que entre el 2006 y el 2010 se remplazarán en el mundo alrededor de 925 millones de computadores. De estos, el 73 por ciento irá a parar a basureros o se almacenará y el 27 por ciento restante se reciclará.
Según la Unión Europea, los desechos electrónicos están creciendo tres veces más rápido que la basura tradicional y pronto alcanzarán los 40 millones de toneladas métricas, cantidad suficiente para cargar una fila de camiones entre Colombia y China. A su vez, se calcula que el 40 por ciento de metales como plomo, mercurio y cadmio que hay en los basureros procede de equipos electrónicos desechados.
Ante esta perspectiva, autoridades gubernamentales y ambientales de todo el mundo están lanzando una voz de alerta por lo que se considera una amenaza latente para el planeta.
Las personas no saben que detrás de los millones de aparatos electrónicos que se desechan se encuentran numerosos materiales perjudiciales para la salud humana y animal. Por ejemplo, los monitores y televisores fabricados con tubos de rayos catódicos (los que no son de pantalla delgada) tienen entre cuatro y ocho libras de plomo, según la organización Californians Against Waste - CAW (Californianos contra la basura); los de formato delgado poseen menos plomo pero más mercurio.
El cadmio de una sola batería de celular puede contaminar más de 150 mil galones de agua y la setentava parte de una cucharadita de mercurio podría afectar un lago de unas ocho hectáreas. Estudios médicos han demostrado, además, que la exposición a metales como estos causa daños en el cerebro y los riñones, entre otros órganos, como lo afirman investigaciones de Health Canada, entidad que maneja asuntos de salud en ese país (www.hc-sc.gc.ca), y la campaña Computer TakeBack Campaign (www.computertakeback.com), que busca contrarrestar los efectos de la basura tecnológica en el ambiente.
En total son cerca de mil materiales, muchos de ellos tóxicos, entre los que se encuentran solventes basados en cloro, retardantes de flama polibromados, PVC, metales pesados, plásticos y gases que se utilizan para fabricar productos electrónicos y sus componentes.
Compromiso mundial
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) afirma que la basura electrónica es el desecho que más ha aumentado entre los desperdicios de las ciudades del mundo desarrollado. “La reducción en los costos de remplazar computadores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos, y la velocidad con la cual la tecnología se vuelve obsoleta, hacen que cada vez haya más cosas para eliminar”, dice.
Para Ángel Camacho, coordinador del área de gestión de residuos del programa gubernamental Computadores para Educar, el objetivo es que no vayan a rellenos sanitarios. “Si se dispone inadecuadamente de tales materiales, se contamina el medio ambiente”.
En años anteriores, la solución para muchos de los países industrializados fue enviar gran parte de dichos residuos a países asiáticos como China (Shantou) e India (Bangalore), donde existen áreas de procesamiento especializadas. No obstante, la incineración, desensamblaje y eliminación sin control en estos sitios han causado problemas sanitarios y ambientales, afectando directamente al personal involucrado en el proceso, comenta un informe de la Basel Action Network, organización dedicada a combatir el comercio de productos tóxicos en el mundo.
Pero como las regulaciones en estas naciones se han vuelto cada vez más estrictas, ahora la basura termina en África, en lugares como Kenia. “Si fueran equipos de segunda mano, pero de buena calidad, sería un comercio positivo e importante para el desarrollo de estas regiones”, dijo a la BBC Nelson Sabogal, funcionario a cargo de asuntos científicos del PNUMA. Pero aseguran expertos locales que hasta un 75 por ciento de estos artículos, que incluye televisores, monitores y teléfonos, es inservible.
Para minimizar el impacto de esta creciente cantidad de desechos, diversas empresas y gobiernos en todo el mundo han iniciado campañas para disminuir el impacto de las tecnologías que se vuelven obsoletas con el paso del tiempo.
Es el caso de Estados Unidos, que desde febrero del 2006 considera ilegal que las personas arrojen dispositivos electrónicos a la basura corriente (celulares, computadores, impresoras, monitores, baterías y luces fluorescentes). En julio del mismo año se estableció una ley que les exige a los fabricantes de teléfonos recoger –sin costo– los aparatos cuando ya no se usen.
En la actualidad, muchas de estas compañías han comenzado a incluir un costo extra en los equipos nuevos para que al final de la vida útil del aparato el fabricante lo recoja y le dé un adecuado uso.
En Colombia, mediante un convenio suscrito con el Ministerio del Medio Ambiente, todos los operadores de telefonía móvil se comprometieron a sacar del territorio nacional las baterías usadas que tienen en sus instalaciones, así como a implementar un plan para recolectar las que están en poder de los usuarios. De igual forma, empresas como Nokia y Motorota están implementando iniciativas para recoger las baterías inservibles de los celulares.
En opinión de Ángel Camacho, al comienzo es difícil porque las personas no tienen la cultura de reciclar los equipos electrónicos y verlos como materiales aprovechables. Sin embargo, el ministro del Medio Ambiente, Juan Lozano, resaltó en la presentación del proyecto que “por primera vez, todo un sector de la industria tecnológica asume sus obligaciones posconsumo en Colombia”.
El reto ahora es que los otros tres sectores con los que ha venido concertando el Ministerio del Medio Ambiente (tóneres e impresoras, pilas y computadores) muestren el mismo nivel de conciencia que el de la telefonía móvil.
El segmento de tóneres, de la mano de diversos fabricantes como HP y Lexmark, también viene desarrollando proyectos al respecto.
- DESECHOS PELIGROSOS EN UN PC
- Plomo en tubos de rayo catódico y soldadura.
- Arsénico en tubos de rayo catódico más antiguos.
- Trióxido de antimonio como retardante de fuego.
- Retardantes de flama polibromados en las cubiertas, cables y tableros de circuitos.
- Selenio en los tableros de circuitos como rectificador de suministro de energía.
- Cadmio en tableros de circuitos y semiconductores.
- Cromo en el acero como anticorrosivo.
- Cobalto en el acero para estructura y magnetividad.
- Mercurio en interruptores y cubiertas.
